miércoles, 25 de mayo de 2011

Tacto

En mi mano tu rostro. Tu pómulo, mis yemas locas de locura.
Solo es tacto dicen los que creen imposible que el cielo pueda acariciarse.
Solo es ausencia de viento entre dos cuerpos, dicen los que creen que escribo sueños en lugar de hechos.
Solo son dos almas que suspendieron la asignatura de estarse lejos, dicen los que encuentran lo mismo independientemente de los fanales que les miren.
La primavera sin alergia.
Tú presencia, mi esencia.
Tus perdidos ojos mirando mis rendidos ojos.
Tu rostro, la palma de mi mano…
Y entonces los átomos como locos en todos los sitios, en todas las partes al mismo tiempo, en declarada fuga de la tristeza, en paz, en el lugar exacto donde deben estar.
Tu mejilla, mis dedos…
Y rozando tu labio, aprendo que en la escuela de magos, el tacto, es asignatura obligada.

jueves, 12 de mayo de 2011

Suspenso en lengua

Por amor a las letras suspendí lengua. Literatura, lo que es literatura, nunca me enseñaron de verdad. Dicen bien en las canciones, que lo que de verdad has de aprender de las palabras, no se encuentra en los liceos de estos días (para los de la LOGSE, ese local de ladrillo calavista donde pierden o perdieron el tiempo de ocho a tres).
Me reservé el derecho de estar en contra de los pretéritos, menos si eran perfectos, dicho quedo, que pasé de los irregulares, y de los pluscuamperfectos ni les digo, había trabajado tanto el condicional que habría cambiado sin pensarlo mi escasa paga por no tener que escuchar a quien no escribe, como debo escribir.
Aprendía a pluma y garabato, a modo de prueba de errores. Sabiendo que nunca por mucho que se me empeñen, me sé escritor. Y me pase las preposiciones por el forro, salvo alguna que bajo riesgo de excomunión, de vez en cuando pongo. Dios mediante, que entre el sobre y el tras, ella me estaba mirando. ¿Y quién respeta las reglas cuando hay de por medio unos ojos verdes?
Reconozco mi parte de culpa. A los posesivos nunca les quise prestar atención. Mis estrofas son tu cintura, tus besos mi calma, nuestros cuerpos desnudos el silencio que sin decir, te dice que no hace falta decir nada.
Me tragué de costado los ritmos y las métricas, la bola de que el soneto es la medida perfecta, aquello del a, b, b, a, y demás con domases, casi me engañan afirmándome que en partida de poker es mejor tener dobles parejas de treses y doses que de ases.
De Góngora, de Espronceda, de Gustavo, de Neruda, de mí Lope, y todas las generaciones me supe las fechas de nacimiento, los bautizos, los casamientos y hasta las comuniones. Nadie sin embargo, me advirtió que en esto del papel se deja uno el alma, que el cielo en un infierno cabe, que esto es escribir, y quien lo probó lo sabe.
Me declaro suspenso en lengua, e incapaz para encontrar pronombre de tú nombre si no es contigo.   
Me declaro jugador de letras, sin más pretensión, y con cero absoluto en lengua… Y religión.

domingo, 8 de mayo de 2011

Crisis de Letras


No negaré que me seduce la idea de tirar la toalla, de suicidarme las vocales y fusilar una por una las consonantes. De admitir que me hicieron corte de mangas las palabras, de negar esas frases letales que dirigía hacia algún corazón, de cambiarme los puntos cardinales, de ser uno más, de perderme entre la muchedumbre para que nadie jamás me pueda encontrar, de irme a la mierda, de concederme la licencia de no escribir jamás, de vestirme el alma, de ponerme manoplas en las yemas, de dejar de soñar…

Es cierto todo esto, ni lo quiero, ni lo puedo negar, y sin embargo aquí tengo más de cien textos, un cajón repleto, los mil y un secretos de quien no sabe donde va, un cuento por hada, un lunes como viernes, un cuadernito negro donde van a parar secretos que luego me cuesta rescatar, una novela eterna por terminar, las formas hipotecadas a las cartas que ya no se escriben, y los mandamientos en un desván …

Reconozco ser mayor para saber que no llego a las alturas de los tangos, sin embargo, aun me cuesta no ser tan joven como para reconocer que los inmorales nos han igualado, que resulta lo mismo ser chorro, profesor, asesino de ballenas, cantautor, coleccionista de poemas,  busca-pegas, lunático, salido de la pena, cuentista en Hammelin, renacentista, borracho, cuentista o historiador de aquella historia que jamás se contó…

Les sonará todo esto a la canción triste de gil sin chip, pero quizá esto soy yo, solo un Quijote,  uno de la minoría de idiotas que aún creen que importa dejar el cuadro de Ana a medias, que lo que vale no es lo que mas cuesta, que no hace falta concurso alguno para tener o no tener voz, que lo que ve uno, puede ser más maravilla que lo visto por un millón…

Quizás a todos ustedes, con mucha razón, se la pele todo lo que cuento, quizá no lleguemos a un acuerdo, quizás me piensen con teclado y de pataleta contra el mundo, contra los master del universo, contra el ritmo cuando me hace pensar que palabra viene bien detrás de detrás, con el viejo, con la puta luna y la madre que la pario….

Quizás piensen que con cien textos a la espalada, me fui de madre, cambie de pintura y de universidad, me até el tornillo que me faltaba y entonces me volví uno más.

Quizá se equivoquen.

Quizá aún mi alma sea algo mayor que cuatro letras.